enero 19, 2009

Toses y los estornudos mineros

Fuente: http://www.heraldodesoria.es/

Estornudos

17-01-2009- Leopoldo Torre

El más virulento de los virus que ataca nuestro organismo tiene por nombre soriasis, y quizá sea el que mejor le cuadre a su condición de provincia carcomida. Los hechos hablan por si solos cuando a la naturaleza de las cosas se le corta la respiración, se le hiela la punta de las intenciones y le cuelgan unos mocos tan largos como los carámbanos. Tal es el preludio de los estornudos que suelen dar paso a una gripe convulsiva, la cual a su vez irá creando un estado sintomático tendente a desembocar en una situación anímica de dimensiones imprevisibles.

Jugamos de continuo con los pronósticos secuenciales adversos que por estos pagos suelen ser tan crudos como los días gélidos. Los síntomas nunca engañan porque tras las connotaciones (estornudos) suelen llegar las predicciones y la gripe resulta de aúpa. En sentido peyorativo, Soria no ha dejado de pasar una gripe crónica que aunque incide de manera desigual en el espectro provincial, revierte en determinados órganos (pueblos) a los cuales pueden dañar considerablemente si no se toman las medidas preventivas que eviten el desarrollo epidémico. Nada excepcional si tenemos en cuenta que la nuestra es una provincia en alerta roja, más que naranja, con desencuentros constantes en urgencias poblacionales.

Aunque la gripe de los pueblos sea la misma, los síntomas pueden ser diferentes. Borobia y Espejón son, en apariencia, dos pueblos donde las toses y los estornudos están haciendo acto de presencia por el virus que les afecta: el de una empresa. En el primero de los casos porque, se dice, la instalación de esa empresa equivaldría a progreso, futuro y aumento poblacional. Una salvación prodigiosa que supondría un espaldarazo para buena parte de la comarca por la creación de empleo adyacente. Posibilidad que, no obstante, pende de una decisión popular que equilibra proyección de futuro con efectos contraproducentes para la salud; hay quien sigue pensando que prefiere estornudar por la gélida condición que toser de manera asmática.

Espejón también pende de una decisión empresarial para no ver mermadas sus condiciones sociolaborales y económicas por el cierre de la cantera que ha hecho posible el continuismo de su población. Los estornudos de la crisis han salpicado el ambiente de estabilidad que reinaba en el lugar y puede hacer tambalear los cimientos de un pueblo con entusiasta progresión de futuro al cercenar la base piramidal de población y resquebrajar su continuidad. De la noche a la mañana el panorama se ha tornado gélido y es evidente que la temperatura ambiental enfríe ostensiblemente el ánimo de sus gentes.

Los temporales gélidos suelen dejar secuelas que empiezan siendo sintomáticas y acaban anidando en lo más profundo. Los síntomas son los estornudos; las secuelas son las huellas imborrables que marcan la proyección del destino. Lo mismo aparece socavando la salud que cortando la respiración a toda o a buena parte de una comunidad cuando se ceba en ella de manera atroz. No hay medicina que lo cure ni el tapabocas es capaz de remediarlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este Leopoldo desde luego que médico no es.

Ricardo dijo...

Parece que médico no, pero parece que si es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona. Es también asiduo colaborador en la prensa soriana, ha publicado artículos y trabajos en diferentes revistas especializadas de folclore y etnologia, y también es autor de algunos libros sobre estos asuntos.

Creo que aunque no sea pues medico de toses y estornudos pulmonares si que sabe de las otras enfermedades de toses y estornudos del medio rural soriano.

Salud