septiembre 06, 2007

El Moncayo sigue amenazado



Camino de la provincia de Soria puede verse al majestuoso Moncayo de canas blancas como lo cantaron los poetas. Acercarse a los pueblos y territorios que sestean a su sombra es un placer al que el caminante no debe renunciar. Sin embargo, cuando la tierra deja de ser un lugar y un paisaje de todos para convertirse en el negocio de unos pocos, irrita al caminante, al vecino y al que lo relata.

Borobia, en la provincia de Soria, es uno de esos lugares que se deben visitar. Si tiene suerte, tal vez le acompañen a las faldas de la sierra de Tablado, podrá ver sus parajes que traen sosiego y calma. Tal vez entonces le cuenten que todo está en peligro.

La empresa bilbaína Magnesitas y Dolomías de Borobia – no se dejen engañar por el nombre, la empresa es bilbaína y el patronímico añadido es por aquello de las subvenciones – tiene en proyecto la explotación de una mina de magnesitas de ocho kilómetros de extensión, a cielo abierto.

La Magnesita MgCO3, es un carbonato de calcita rico en magnesio que se emplea para la fabricación de ladrillos refractarios y revestimiento y para la elaboración de pasta de papel y aglutinante de suelos.

El proyecto tendría severas consecuencias medioambientales, no sólo para la población soriana, sino también para 35 municipios aragoneses de la cuenca fluvial del Jalón.

Toda la comarca aragonesa del Aranda se vería afectada junto con los nacimientos de los ríos Manubles, Isuela y Aranda. También afectaría a fuentes y manantiales y al agua de boca de Borobia, Pomer, Calcena, Beratón y Ólvega y destruiría un acuífero irrecuperable.

Según el Instituto Aragonés de Antropología, el impacto visual, sonoro y contaminante de la explotación a cielo abierto - con las obligadas explosiones en este tipo de extracciones -, aniquilaría las tierras y el agua de Borobia y su entorno.

La génesis del asunto arranca de la Propuesta del Servicio Técnico de Industria y Energía del gobierno de Castilla y León, que aparece en su Boletín Oficial de 7 de junio de 2005 y que autoriza a la empresa minera vasca Magnesitas y Dolomías – aquí sin patronímico – para que pueda hacer los sondeos oportunos, lo que significa – ya que todas las propiedades afectadas son particulares –, las consiguientes expropiaciones.

Afortunadamente para hombres y paisajes, los habitantes de los pueblos afectados se movilizaron presentando las oportunas alegaciones. La Plataforma en Defensa del Agua y la Tierra, lleva recogidas más de 8.000 firmas entre los vecinos de las provincias de Zaragoza y Soria. La batalla continua porque la lucha será larga.

No obstante, si como digo al principio, recorren la bella sierra de Tablada y el nacimiento del Manubles, podrán ver un edificio de tejado rojo abandonado al sol primaveral, bajo la sonriente mirada del padre Moncayo. Es la antigua mina de hierro, la Gandalia, precursora en la misma zona de un intento de negocio que no cuajó. Bajo los terrenos cercanos a la desolada mina se esconden restos de Lindano, un insecticida organoclorado, relativamente volátil y persistente, que había que enterrar en alguna parte. Anotemos que por su estabilidad química puede migrar a largas distancias a través del aire en forma de vapores o adherido a las partículas del suelo o sedimentos. Este hecho contribuye a su dispersión y transportación atmosférica en todo el mundo.

Así son los negocios, si no funciona la mina de hierro se ceden sus terrenos para cementerio químico; sí después de explotar toda la Magnesita que guarda el subsuelo de Borobia, hay que largarse dejando aguas contaminadas, acuíferos devastados y tierras yermas, pues se hace, que los paisajes no cotizan en bolsa.

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