noviembre 29, 2009

Teoremas acerca del pago y el cobro (y II)


08/10/2009 JOSÉ LUIS Trasobares

El empleo es la última incorporación a la lista de grandes causas que sirven a la vez para perpetrar estupendas canalladas. Y no es que servidor tenga nada contra la actividad laboral, bien al contrario. Pero últimamente cuando oigo a ciertos voceros hablar de puestos de trabajo me echo a temblar.

Puesto que hay mucho paro y el manejo de la actividad económica es monopolio de los amos del dinero (del dinero suyo y del de los demás, se entiende), el empleo sirve de coartada para todo: mantener en funcionamiento obsoletas centrales nucleares (Garoña), abrir minas a cielo abierto capaces de alterar el nacimiento de varios ríos (Borobia), destrozar alegremente los parajes más hermosos del Pirineo (unión de las estaciones de esquí, urbanización de Castanesa), construir aeródromos absurdos y polígonos industriales innecesarios, ampliar y ampliar los regadíos para acabar sembrando transgénicos que además ni siquiera son rentables... No hay quimera o destrozo que no se pueda sostener, no hay serruchazo a los presupuestos institucionales que no pueda justificarse echando a rodar el empleo.

¿Y de qué clase de ofertas laborales estamos hablando? ¡Ay amigos, esa es la otra! El empleo que nos prometen es inseguro, movedizo, de corta duración y mal pagado. Estamos en una situación que ha convertido a los mileuristas en privilegiados y a los funcionarios en una especie de casta superior de la clase trabajadora.

El presunto empleo y la supuesta solidaridad son argumentos de peso a la hora de saquear el erario público o de joder el medio ambiente o de hacernos creer en cuentecitos de la lechera temática, la lechera croupier y la lechera de la leche (sí, me refiero a Gran Scala). Treinta puestos de trabajo justifican la mina de Borobia, pocos más le ponen color a la gigantesca inversión en Motorland. Ciento y pico hubo en Inquinosa, aquella famosa y polémica industria química de Sabiñánigo. Cerró hace tiempo. La empresa se llevó los beneficios, despidió a la plantilla y dejó sus venenosos vertidos. Ahora los contribuyentes gastaremos 28,6 millones de € en limpiarlos. Ved, queridos, cómo unos pagan y otros cobran.

Fuente: El Independiente ( El Periódico de Aragón - 08/10/2009 )

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo, pero con una salvedad:
En este pais siempre pagan los mismos, ¿cuando vamos a empezar a pagar todos?.