Día: Martes, 1 de septiembre 2009
Hora: 19´30 h.
Lugar: Federación Aragonesa de Montañismo, C/ Albareda, nº 7, 4º, 4ª, Zaragoza
El proyecto de la explotación minera de magnesitas de Borobia avanza. El Servicio Territorial de Industria de la Junta de Castilla y León ha iniciado ya el procedimiento de información pública, por lo que la apertura del plazo de alegaciones se anunciará próximamente en los diferentes boletines oficiales, tal y como contempla la legislación de impacto ambiental de proyectos.
Una vez que concluya el periodo de información pública, se enviarán las alegaciones al promotor para que las conteste. Será la empresa Magnesitas de Navarra la que tendrá que responder a las alegaciones que la Coordinadora de Municipios Afectados por la Mina de Borobia está preparando. Manuel Morte, el responsable del colectivo, adelanta que dichos documentos tendrán como sustento la disminución de la calidad de los acuíferos a los que se verán sometidos si el proyecto se lleva a cabo. Según Morte, “los informes técnicos que tenemos nos dicen que los acuíferos se verán afectados tanto en la calidad como en la cantidad de las aguas y esto conllevará un deterioro en la calidad de vida de los municipios que se nutren del río Manubles, tanto en su consumo como en el riego”. Asegura Morte que también la fauna y la flora sufrirá daños, así como la actividad económica de las localidades colindantes que se vería resentida.
Una vez que se complete el expediente, se formulará la correspondiente declaración de impacto ambiental, paso previo a la autorización administrativa. Manuel Morte amenaza con acudir a las instituciones europeas para paralizar la mina, “si tenemos que ir a Bruselas para defender los beneficios de nuestros vecinos, iremos”.
La Coordinadora se mantiene a la espera de que los boletines oficiales recojan la información pública, algo que se producirá en los próximos días, y así poder llevar a cabo lo que según ellos es la defensa de los intereses de los vecinos de la comarca.
“No habrá efecto negativo”
En estos momento existen cuatro comunidades –País Vasco, Asturias, Canarias y Baleares- que se han declarado libres de transgénicos y sin embargo, en Aragón, hemos pasado de sembrar 4.350 hectáreas de maíz transgénico en el año 2002, a cultivar 35.900 en 2007, lo que se traduce en un 42% del total, y países como Austria, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, Rumania y Alemania ya han desarrollado iniciativas para frenar su cultivo.
En Cataluña, hoy, tambiém piden lo mismo: declarar a Catalunya como "zona libre de transgénicos" y prohibir el cultivo de plantas manipuladas genéticamente.
Y es que Controlar las semillas es controlar a los pueblos por su agricultura, su alimentación.